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Producen
mayor luz por W, por lo que ahorran hasta un 90%
de consumo de energía. O lo que es lo mismo, con
la misma potencia pueden producir hasta 10 veces
más luz que los sistemas tradicionales.
Larga
vida útil (hasta 100.000 horas), que reduce
enormemente los costes de mantenimiento y
reemplazo.
Eficiencia
de casi el 100% (mínima pérdida de energía en
forma de calor).
Funcionamiento
fiable a bajas temperaturas (-30ºC)
Encendido
instantáneo.
Alta
resistencia a vibraciones e impactos, al ser
sólidos y no disponer de elementos internos
móviles.
Adaptabilidad:
Pueden ser montados en todo tipo de superficies
y gracias a su reducido tamaño permiten diseñar
soluciones de iluminación adaptadas a todo tipo
de espacios.
No
afecta a su rendimiento una alta frecuencia de
encendido/apagado.
No
dejan de funcionar drásticamente, sino que van
perdiendo intensidad paulatinamente, lo que
permite su reemplazo a tiempo.
Completamente
graduable sin variación de color.
Emisor
directa de luces de colores (gama completa) sin
necesidad de filtros. Los colores son intensos y
saturados.
Pueden
ser diseñados para enfocar su luz sin necesidad
de un reflector.
Ventajas
medioambientales: Ahorro energético, no
contienen mercurio, no producen irradiaciones de
infrarrojos o UV.
Son
ideales para el uso combinado con energía solar. |